Nuevamente en el primer turno; ocho de la mañana y nuestros jugadores presentes en el campo para el espectáculo del día de hoy. Nuestro rival: Leopardos.
Como ya se ha hecho costumbre, en los partidos de Gallos el denominador común es el buen juego. En las primeras entradas obtuvimos una amplia ventaja sobre Leopardos, quienes a pesar de intentarlo no podrían superarnos en carreras.
Desafortunadamente en esta ocasión, el umpire principal se convirtió en protagonista después de ciertos roces con el manager de Gallos. Durante nuestro turno al bat uno de nuestros jugadores pidió tiempo para ajustarse las correas del zapato por lo cual nuestro entrenador se acercó a el para ayudarle. Inmediatamente el umpire se acerco a llamarle la atención sin fundamento, pero peor aún, sin sentido común.
Como es de esperarse nuestro manager inmediatamente reclamó, tratándole de hacer entender que son niños y que no existe regla que prohiba sujetarse las correas para evitar caídas; esto desencadenó el protagonismo del umpire, que al parecer lo tomó de manera personal y empezó a cantar muy mal a nuestros bateadores y sobre todo a nuestro pitcher dejándolo con outs muy claros y cantando bolas donde no existían.
Posteriormente a esto, uno de los niños de Leopardos solicitó asistencia de su entrenador para sujetar sus correas; el umpire no hizo absolutamente nada.
Dejo en el aire la pregunta: ¿de que se trata esto?
Ojalá los umpires, como responsables de la imparcialidad en el terreno de juego, entendieran que los niños salen a dar su mejor esfuerzo, a divertirse y, sobre todo, a aprender el baseball; actitudes como esta solo los perjudican a ellos y a la imágen que tendrán el día de mañana del deporte.
También es necesario reconocer la buena actitud de los manejadores de Leopardos y de la porra de este equipo que se comportaron a la altura de las circunstancias y en ningún momento se metieron con los niños; así debe ser el baseball infantil.
Al final, el encuentro se perdió pero nuestros jugadores mostrarón nuevamente el tezón y la indiferencia hacia las probabilidades en contra; dos categrorías arriba nuevamente, la experiencia de los jugadores contrarios y todas las cosas en contra parecen no importarles a Gallos que se entrega en cada partido para dar el mejor juego posible.